Fracaso escolar y exclusión educativa.
La revista realiza un análisis teórico, análisis de cifras
sobre el riesgo, el fracaso o el abandono escolar, o de la normativa que ha
regulado y regula las medidas extraordinarias de atención a la diversidad.
Según cuenta Escudero Muñoz (2009) De las investigaciones el
profesorado y equipo docente saca en claro dos cosas: una, que hay un grupo de
estudiantes, que, sea porque han entrado con bajas competencias curriculares
desde la educación primaria o porque no han llegado a encontrarse en los
centros de secundaria, para quienes estas medidas han supuesto buenas
oportunidades para graduarse o una última tabla a la que agarrarse para no irse
del centro y restañar alguna herida personal y académica.
Dos, que a los centros y al profesorado regular, estos
programas permiten afrontar un tipo de diversidades que realmente ni son ni
pueden ser debidamente atendidas en el currículo y la enseñanza ordinaria.
A partir de ahí, aparece todo el abanico de posibilidades
que va entre la buena valoración de los programas por los centros hasta su
confinamiento en espacios marginales; en muchos casos no sólo suponer “sacar
fuera” a algunos estudiantes, sino también establecer un puesto docente que se
desempeña, salvo excepciones, por motivos muy variados y no en las
condiciones más apetecibles.
Según relata Escudero Muñoz (2009) en el artículo 7,
relacionado con los diversos factores extra escolares, correspondiente al
entorno familiar, y las dificultades en el estudio. Pero según Escudero Muñoz
en este mismo artículo, no todos ni en exclusiva son factores relacionados con
la pobreza, sin que estos desaparezcan en la conformación de la población del
alumnado en riesgo, también entran en juego otros, que cabe incluir en las
categorías de cultura y social.
La cultura que se vive en las familias, incluso en algunas
que cuentan con recursos económicos, y las relaciones de apoyo, estímulo,
interés y valoración del estudio y la escuela. Esto no elimina la importancia
de factores clásicos incluidos en la explicación del éxito o el fracaso
escolar, sino que los mezcla y amplifica ahora con otros. Lo que pone sobre la
mesa el alumnado, que es derivado hacia los programas estudiados es que hay
fracturas que hablan de una gran distancia entre el mundo y la cultura escolar
y el mundo y la cultura en la que la mayoría del mismo vive, con la que piensa
y con la que decide qué es valioso y qué no lo es.
Escudero Muñoz, Juan Manuel. Revista Profesorado, Vol13,
n3, pág. 4-9
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